sábado, 2 de noviembre de 2013

RESUMEN: Sinatra está resfriado

Frank Sinatra con un vaso en una mano y un pitillo en la otra, de pie en un ángulo oscuro del bar, en compañía de dos rubias atractivas sentadas esperando que Frank dijera algo pero estaba callado, había permanecido parte de la noche en silencio. Estaba preocupado por la película donde estaba trabajando y que ahora le desagradaba, estaba harto de que se metieran en su vida privada.

Frank tenía un resfriado y para él si voz era lo más importante, hiere en lo más vivo su confianza. Sinatra sobrevive como un fenómeno nacional. Es el campeón que supo hacer un "retorno" triunfal, lo que había perdido luego lo recupero, rompió con todo lo familiar, dejando su mujer y su hijo. 

Su música era para hacer el amor, en donde se oían las canciones de Sinatra, las letras aniñaban a las mujeres, las cortejaba y conquistaba. 

RESUMEN: Los valientes sastres de la mafia

Cuenta la historia de una sastrería en el año 1911, su dueño, un hombre muy perfeccionista y dedicado a su trabajo. En ese lugar había un aprendiz, este cometió un error irreparable, una cortada en la rodilla, la cual era muy profunda. El traje pertenecía a un respetado y temido Mafioso. A solución del problema decidieron cortar la otra rodilla y hacerle un bordado, para que esta situación no resultara sospechosa ya que era un cambio no previsto, decidieron que cada uno de los sastres cortara las rodillas de sus pantalones e hicieran un bordado como  el del Mafioso.


Al llegar el Mafioso lo convencieron que era la moda en Europa. El plan funcionó y salió conforme con su traje nuevo. 

RESUMEN: ¿una entrevista? No, gracias

Por: Gabriel García Márquez 

En una entrevista me hizó una pregunta a la cual permanecí pensativo tratando de buscar una respuesta distinta a la tanta veces dada.

Cuando se concede tantas entrevistas se termina desarrollando otra clase de imaginación para que las entrevistas no sean las mismas. Algunos entrevistadores ignoran esto y los entrevistados no lo saben.

Las entrevistas son como el amor: se necesitan dos personas para hacerlas, y sale bien si las dos personas se quieren total resultado un sartal de preguntas y respuestas.

En los casos las entrevistas al resultado es el mismo, las preguntas son las de siempre. Hay diversos entrevistadore pero tienen dos cosas en común: piensan que será la entrevista de su vida y se asustan pero deben saber que los entrevistados están más asustados qe ellos. Algunos entrevistadores, se vuelven muy complacientes o muy agresivos.

ENTREVISTA DE GUERRA 

En esta clase de entrevistas,
Debían llamarse de guerra. El nombre culminante Oriana Fallaci, algunos periodistas creen conocerla, pero sin duda no la quieren. Hay reservas sobre su metido, no altera lo que dijo el entrevistado pero cambia el orden y retoca sus propias preguntas como mejor le conviene.

El resultado de Oriana Fallaci es revelador y fascinante pocos han resistido de concederle una entrevista. 

OPINIÓN: Tu rastro de sangre en la nieve

Por: Gabriel García Márquez

Es Una historia de amor, entre Billy Sánchez de Ávila y Nena Daconte, al ser tan jóvenes para estar casados; después cuando la rosa que recibe la corta hasta desangrarla y causa su muerte, mientras su esposo se da cuenta.

Es triste, tiene drama porque el desamor mueve esa parte romántica me agrada la forma en como esta narrada la novela, es agradable para los espectadores y entretenida en su contenido. 

OPINIÓN: El tenor que no sabía silbar

Es la historia de la carrera musical y personal de Juan Diego Flórez, es un tenor admirado que ha viajado y cantado en muchos lugares del mundo.

Su infancia fue algo difícil sin embargo el logro salir adelante, es un hombre luchador además de que se le nota el amor por sus hermanas y su familia en general. También es un hombre estudioso, preparado y entregado a su carrera.

Me gustó mucho, está bien narrada, se entiende además es entretenida y deja una enseñanza.

domingo, 27 de octubre de 2013

RESUMEN: Consejos para un joven que quiere ser cronista

Por: Alberto Salcedo Ramos

Si no es obstinado, es mejor que lo olvide. No pierda el tiempo en quejarse, siéntese y póngase a trabajar. Al narrador lo que le importa es contar la historia. Si la historia es bien contada y buena, algún editor se interesará en ella pero nadie se lo garantiza, y si su crónica no es publicada, al menos le quedara terminada, guárdela como un tesoro, así se motivará a escribir otra. Y si deja de escribir cuando le cierran las puertas, merecerá que se las cierren.

Para un buen cronista no hay excusa aunque tenga un trabajo de tiempo completo debe escribir. Si un tema atrapa su atención, no lo someta a la duda. Escriba lo que quiera, como un asaltante de caminos, sobre lo triste, lo folclórico, trágico, etc. Pero no aburra al lector.

Escribir crónicas es narras y narrar es seducir. Los mejores contadores de historias hacen del verbo narrar en sinónimo de satisfacer al lector, que le hacen al lector una oferta que no se puede rechazar.

Concéntrese en su oficio, póngale toda su atención al texto y si no lo hace, posiblemente el lector tampoco lo hará. Estar aislado es duro, especialmente cuando se escriben historias de largo aliento. Sabes cuando comienza pero no cuando terminas. Si es de los reporteros que no leen más que noticias, declárate perdido. Se debe tener buenos referentes en el oficio, si oye las voces de los maestros y mira el mundo con curiosidad aprenderá a encontrar su propia voz. La crónica le pone rostro y alma a la noticia.                                                              

RESUMEN: Carta una señorita en Paris

Por: Julio Cortázar

Andrée mi deseo no era venir a vivir a su departamento de la calle Suipacha, no por los conejitos si no que me duele ingresar a un lugar cerrado, me es difícil entrar a donde han dispuesto en un orden impecable, no me atrevo a mover los objetos de lugar, alterar las relaciones de toda la casa.

¿Sabes porque vine a tu apartamento? Hasta septiembre que regresas a Buenos Aires, te escribo a causa de los conejitos es justo enterarla. Veo conejitos por todas partes, no es razón de vivir en cualquier casa y uno tenga que avergonzarse, estar aislado y callándose. He sembrado en una maceta un trébol que ha crecido y allí pongo el conejito donde allí se alimenta del trébol. No me reproche por esto Andrée.

Me decidí matar al conejito, apenas naciera, con tres cucharadas de alcohol en el hocico, pero él me miraba, estaba contento. Lo encerre en el botiquín vacío y me volví a desempacar, no me sentía culpable, ni infeliz pero comprendí que no debía matarlo.

Luego apareció un conejito negro, dos días después uno blanco, a la cuarta noche un conejito gris. Los he puesto en el armario, en el día duermen. Con la puerta cerrada el armario es una noche diurna solo para ellos,Ya hay como diez. Al salir dejo el dormitorio cerrado y me llevo las llaves. En el día los dejo salir lanzando saltos ágiles, oliendo el trébol comen bien callados y correctos. En instante no tengo nada que decir, los observo desde el sofá con un libro inútil en la mano.

No resisto Andrée, recuerda que vine a descansar, no es culpa mía que de cuando en cuando vomite un conejito. Hago lo que puedo para que no destrocen sus cosas, han roído un poco libros, la lampara que tanto quería la han quebrado pero intenté organizarla y no se ve casi el trizado. Andrée, querida Andrée, el consuelo es que son diez y no más y hace quince días contuve en la palma de la mano el último conejito, después nada solamente los diez conmigo. Van creciendo feos y con pelos largos, saltando y evitando de que los oigan. Me interesa escribirle esto, para demostrarle que no fui tan culpable en el destrozo insalvable de su casa. Dejaré esta carta esperandola. Ellos rompieron las cortinas, las telas de los sillones, llenaron de pelos la alfombra y gritaron en circulo.